martes, 3 de julio de 2012

:D

Ojalá todos los días uno recibiera estímulos como el de hoy. Estoy cansada, pero siempre puedo un poquito más, siempre. Son tan pocas las personas que pueden hacer sus sueños realidad, parece que soy una de esas, solo tengo que poner un poquito más, 3 días, 3 cosas, y nada más por este semestre, para convertirlo en un capital incalculable para más adelante. Cada uno cosecha lo que siembra. 

lunes, 2 de julio de 2012


Se viene una semana de exámenes, cuática, y estamos en ese momento del año-estrés en que todo se vuelve más interesante que tomar mis apuntes y estudiar.

Causalidad...

Cambia la vida, gira, da vueltas, quizás en círculo - esa es la hipótesis que pretendo despejar ahora- pero si de algo estoy segura es que la casualidad no existe, todo tiene una razón, un motivo, por último uno muy sentimental, no racional-frívolo. 

"Las personas llegan a tu vida, cuando tienen que aparecer" a eso llegamos en una última conversación nocturna, ¿qué hubiera pasado si el día en que nos conocimos, tú te hubieras quedado en tu casa o yo hubiera decidido ir a otro lugar?, le dije, quizás no estaríamos hablando ahora, o quizás sí, me dijo... arremetí con un: ¿y si tú o yo nos hubiéramos ido a vivir a otro lugar cuando éramos niños o nunca hubieras sido amigo de infancia con nuestro actual grupo de amigos?, entonces me dijo: nunca nos habríamos conocido...tienes razón, todo pasa por algo, las personas llegan a tu vida, cuando tienen que aparecer. En lo personal es algo que extiendo a toda clase de acontecimiento, pasa porque uno lo permite, lo desea, porque son cosas que uno -inconscientemente, puede ser la palabra que busco- quiere o necesita que ocurran, un poco mezclado con destino. La vida en algún grado se encarga llevarte a algún lugar, o de traer algo hasta uno. 

Llevo años planteando mi vida, desde el dominio tan propio de la misma, que estoy segura de que puedo conseguir lo que quiero con solo desearlo internamente con una terquedad total, y me ha funcionado. Lo que planteo aquí es parte de eso, es una mezcla de ambas cosas, de destino y deseo.

Esta entrada debió ser escrita hace dos o tres días atrás. Volvió a mi vida ese que fue el principal motivo  de varias entradas de blog, risas tontas, locuras adolescentes, llanto -solo una vez, ya bueno, dos, pero esa es mi última oferta- tonto, no sé, fue el motivo de un montón de "cosas de la edad", resultó ser lo que sabía que iba a ser, volvió cuando sabía que iba a volver -en el año bisiesto- es tal cual como sabía que sería, que no es como recordaba que era, como quería que fuera. No alcanza a cubrir aquel espacio que dejó en mí, sinceramente, lo idealicé, tal vez mucho. Ahora tiene que soportar todas mis respuestas pesadas a sus conversaciones. No me cambió la vida como la otra vez, no me estremeció como esperaba que lo hiciera. Volvió, quizás porque tiene la costumbre de aparecer en mi vida cada cuatro años. 

Puede ser porque me tiene alucinada la causalidad en la vida, el año pasado lo vi en la micro tantas veces, lo miré descaradamente y -como ahora- me desesperaba su timidez, jamás pensé que ahora sería diferente y que podría estar conociéndolo (en el sentido cualitativo del concepto). La otra noche, mientras hablábamos de que "nos conocimos justo", no pude evitar decirle: "Si no hubiéramos estado justo donde estuvimos cuando nos conocimos; nuestras vidas serían tan igual a como eran el año pasado, la vida está más loca que cualquiera", asintió, sabiendo que el año pasado él tenía una relación -con la voldemort- y repitió que las personas se encuentran en el momento justo. Quizás es puro divagar innecesario, sobre todo a esta hora, pero esto tenía que escribirlo, debía quedar registro, es algo que traía dentro de mí.  



martes, 12 de junio de 2012

Cosas que hago mientras debería estudiar



Se siente genial un día como hoy, a pesar del dolor de piernas y espalda que tengo, no es culpa de lo fuerte que estuvo teatro ayer, es culpa de mi sedentarismo. Tengo que estudiar y por lo menos hoy si tengo el ánimo de hacerlo, las buenas notas motivan a cualquiera. 
No me gusta hablar mucho de lo que pienso, de lo que me gusta, menos de lo que siento -todo aquello respecto a cosas que me interesan- de esas cosas que son relativamente relevantes pero no interesantes, puedo hablar hasta por los codos, de las cosas que no tienen nada de relevante ni de interesantes, tampoco hablo, porque es una verdadera perdida de tiempo (con este último tipo de cosas me refiero especialmente a esos programas tontos que dan en la tele). Volviendo al punto, me quiero enfocar en la primera categoría de temas de conversación que mencioné, esas sobre las que reflexiono pero no comparto: Me he dado cuenta que con las cosas de la segunda categoría fabrico una especie de coraza, de muro, con el que las cubro - de forma inconsciente- me es terriblemente incómodo hablar de lo que siento, me hace sentir vulnerable. Sin embargo, existe gente que con tal claridad logran que saque todo aquello con lo que me protejo, y que por fin hable de lo que me gusta, de lo que me interesa, de las opiniones que tengo, de lo que me frustra, de mis miedos, de mis proyectos, de lo que me gustaría saber, pero no sé. En definitiva, consiguen que logre hablar de mi. 
Hoy me pasó en una mísera hora de ciber conversación, con lo que odio aún más hablar de esas cosas, sin verle el rostro al otro, sin poder mirarlo a los ojos, para que descubra que me cuesta, y que, en realidad, es algo que se ha ganado, pero me gusta, porque se lo toma con naturalidad y lo retribuye compartiendo cosas suyas también. Jugamos a conocernos, no importa más o menos - da igual la cantidad- lo que importa es que nos conocemos mejor. Quiero volver a lo de la naturalidad con la que tomó nuestra conversación, hay otras personas, con las que tal vez erróneamente compartí mi profundidad, que intentan hacer una gran parafernalia de lo que les hablo, hacerle notar a todos cuánto me conocen, cuanto les he dado de mí. Eso, no me gusta, porque incluso llegan a reírse de mis motivaciones, con tal de que todos sepan que ellos las conocen. Prefiero a la gente que también se esconde bajo muros de bromas y temas coloquiales. 

  

lunes, 11 de junio de 2012

El invierno es un buen momento

Después de todo, a pesar del estrés propio de esta altura del año, es bueno hacer cosas, las que sean, todas las que alcances. 
Me gusta el invierno, es un buena época para tomar café - aunque ahora me hace pésimo, me siento terrible- es una buena época para compartir un vino en la comida del domingo con mi papá, un sour con una amiga un viernes por la noche, unas piscolas con un grupo de amigos el sábado en la noche, ver fútbol tomando una rica cerveza, cualquier día del fin de semana por la tarde. A parte de beber, es una buena época para comer chocolates, cazuelas que cocina mi mamá, asados al horno en familia, porque hace frío y se me congelan los dedos, los pies, la nariz, porque me duelen los labios y las mejillas, porque llueve y no me gusta usar paraguas. 
El invierno es un buen momento, porque uno puede pensar, pero no puedes sentarte en un asiento de la plaza, ni tirarte al pasto, si te vas a detener a hacerlo debe ser para tirarte en tu cama o en un sillón, de otro modo, no puedes parar y debes pensar mientras haces las cosas. 

Me siento tan bien conmigo en este momento, siento que las cosas me salen como las esperaba, de algún modo me hago el tiempo para todo lo que quiero hacer, la perspectiva positiva hacia la vida, hace que vengan cosas mejores todavía. No me rindo y jamás lo haré. Hago lo que quiero, soy quien quiero ser y eso es bueno. 

lunes, 21 de mayo de 2012

J

Con la paz de las montañas, te amaré
con locura y equilibrio, te amare
con la rabia de mis años, como me enseñaste a ser
con un grito en carne viva, te amaré
En secreto y en silencio, te amaré
arriesgando en lo prohibido, te amaré
en lo falso y en lo cierto,
con el corazón abierto,
por ser algo no perfecto, te amaré
Te amaré, te amaré, como no está permitido
te amaré, te amaré, como nunca se ha sabido,
porque así lo he decidido, te amaré
Por ponerte algún ejemplo, te diré
que aunque tengas manos frías, te amaré
con tu mala ortografía, y tu no saber perder,
con defectos y manías, te amaré
Te amaré, te amaré, porque fuiste algo importante,
te amaré, te amaré, cuando ya no estés presente,
a pesar de todo, siempre, te amaré
Al caer de cada noche, esperaré, 
a que seas luna llena, y te amaré
y aunque queden pocos restos,
en señal de lo que fue,
seguirás cerca y muy dentro, te amaré
Te amaré, te amaré, a golpe de recuerdos,
te amaré, te amaré, hasta el último momento,
a pesar de todo, siempre, te amaré. 

El cuadro es el siguiente: Los cuatro en el auto, comienza a sonar esta canción, mi mamá y yo al mismo tiempo decimos: "¡Ah, un himno!". Mi mamá me mira por el espejo lateral y dice: "Esta canción traspasa todas las épocas, no hay adolescente que no la haya dedicado o sentido suya". Ambas comenzamos a cantarla, busco en mi corazón el recuerdo de la persona que me haya hecho sentirla, repaso 1: no, me encantaría, pero no es tan potente, como lo que expresa la canción; repaso 2: Definitivamente no, ni cerca...ya, me dejo de rodeos, voy al recuerdo que yo sé que de seguro es el indicado: Sí, cierro los ojos, la mano empuñada al corazón (igual que para el año nuevo del 2008-2009) abro mis ojos y pierdo la mirada en la carretera, mientras canto débilmente, da igual cómo la cante, lo que importa es como la siento. Me dan ganas de llorar de la emoción de haber sentido esta canción, de seguir sintiéndola, de saber que no mentí, y de sentirla vigente, saber que: "a pesar de todo, siempre, te amaré". Subiría una foto de él, pero después me arrepentiría. Qué buenos recuerdos, que buen sentimiento.



jueves, 10 de mayo de 2012

:)



Anoche mientras trataba de quedarme dormida, y contaba los minutos que me quedaban para levantarme. En esos momentos incómodos, donde sabes que debes dormir, pero tu mente no quiere apagarse y empieza a divagar. Pensé, qué haría si... en torno a la "dicotomía" que me aqueja, y descubrí que si me dieran a elegir entre él y todo lo que me hace feliz, lo elijo a él, cien veces, mil veces, todas las veces, lo elijo a él, porque si él está conmigo, resulta que todo lo que me gusta, todo lo que me hace feliz, viene con él, luego de él, llega por agregado.